En un mundo plagado de zombies, Columbus (Jesse Eisenberg) es un cobarde, un joven que se encuentra aterrorizado por la situación, pero cuando juega su vida al ser comido por los zombies, el miedo puede mantenerlo vivo, de hecho, su cobardía precisamente le ha permitido que sus sesos aún se mantengan en su cabeza. Sin embargo, Columbus se verá forzado a sacar el poco valor del que dispone para unirse a una banda de supervivientes a la que pertenece un cazador de muertos vivientes del que se hace amigo. Tallahassse (Woody Harrelson) es un macarra caza zombies cuya única determinación en su vida es lograr el último Twinkie (dulce americano) en la tierra. Ambos unen fuerzas con un par de adolescentes estafadoras, Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin), que también han encontrado una manera original de sobrevivir en ese caos.
Tras la épica batalla librada en Transformers, Sam ha conseguido devolver su vida a la normalidad, y ahora mismo, su mayor reto es adaptarse a la Universidad. Pero cuando todo parece ir bien (excepto la convivencia con su prepotente compañero de habitación Leo), Sam es asaltado por visiones de extraños símbolos. Temiendo sufrir la misma demencia que amargó a su abuelo, Sam mantiene en secreto sus visiones, pero pronto volverá a verse inmerso en una gran batalla entre Autobots y Decepticons. Sin que Sam lo sepa, sólo él tiene la clave del resultado, y con la ayuda de sus amigos, sus compañeros de NEST e incluso de sus padres, Sam deberá aprender a aceptar la herencia de los Witwicky: ¡Sin sacrificio, no hay victoria!